Con frutas y aguas frescas paga la universidad de sus tres hijos

Y Policarpo Cortés sufre cada vez que, por falta de un permiso, funcionarios de la Ciudad le decomisan sus productos.

Policarpo Cortés lucha por sus hijos y por una licencia.
Policarpo Cortés lucha por sus hijos y por una licencia. Gerardo Romo 

BROOKLYN, Nueva York. – Con un hijo en LaGuardia Community College y dos más en universidades en México, para Policarpo Cortés cada dólar es un tesoro. Y para conseguirlo, lleva ya una década, desde Sunset Park, Brooklyn, vendiendo frutas y aguas frescas.

En su país era músico. Tocaba la batería en Mar Caribe, grupo integrado por sus cuatro hermanos. Pero hace 20 años dejó sus sueños de fama y fortuna para emigrar a la Ciudad de Nueva York. Trabajó en panaderías y supermercados ganando $40 el día. Con un salario que apenas alcanzaba para pagar el alquiler y las cuentas del mes, Policarpo buscó mejores ingresos vendiendo en la calle.

“La única herencia que puedo dejar a mis hijos es la educación”, sostuvo. “Trabajo muy duro para que ellos vivan la vida que nunca tuve. Uno está por graduarse de arquitecto, qué felicidad”.

Cortés contó con orgullo que ha pagado cada libro y lápiz levantándose de madrugada para cortar la fruta y preparar el agua fresca. Al mediodía se establece en la esquina de la calle 51 y la Quinta Avenida y con entusiasmo pregona sus productos, como en los mercados de México.

En esa esquina ha visto de todo, como peleas de pandillas, asaltos, accidentes y arrestos. El comerciante afirmó que la seguridad en su vecindario es mejor ahora, pero en el pasado trabajar en la calle era un riesgo. “Los vendedores teníamos miedo de que nos robaran la venta del día. Al oscurecer se levantaban los puestos y las calles quedaban solas”, recordó. “La situación cambió en los últimos años, pero siempre es un peligro vender de esta forma”.

Policarpo dijo que respeta las leyes de la Ciudad, aunque es imposible vender sin que la policía o inspectores de sanidad decomisen sus productos. Tiene una licencia para preparar comida, pero necesita un permiso para establecerse y vender en la calle, algo que es prácticamente inalcanzable.

“Necesito ser un veterano de guerra para que la Ciudad me considere. La única forma es entrar al mercado negro. No puedo, tengo hijos en la universidad. Todo mi dinero es para ellos”, expresó.

Cortés participa en el Proyecto de Vendedores Ambulantes del Centro para Justicia Urbana, y espera cambiar su realidad y la de más de 20,000 comerciantes sin permiso.

“No hay de otra que protestar y pedir que el mercado negro se acabe”, dijo sin dejar de atender a sus clientes. “No queremos estar fuera de las normas de la Ciudad, pero los políticos hacen poco por resolver”.

El Proyecto de Vendedores Ambulantes está convocando a una protesta este 26 de abril, frente al 250 de Broadway, para demandar a la Ciudad que regularice la situación de los comerciantes.

http://www.univision.com/nueva-york/wxtv/noticias/emprendedores-hispanos/con-frutas-y-aguas-frescas-paga-la-universidad-de-sus-tres-hijos

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